Buceando..., Fruslerías — 7 de junio de 2014

1851. Un sello para Portugal anterior a los suyos.

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Buceando en la Historia de la Filatelia 042

Publicado en Revista de Filatelia (abril 2003)

 

1853-2003 Sesquicentenario del primer sello portugués

Transcurriría poco tiempo desde que en España se adoptara el sello adhesivo como medio de franqueo de la correspondencia, cuando nuestro vecino país nombró una comisión para formular, en 1851, una propuesta de reformas y mejoras en la administración general de los correos y las postas del reino de Portugal, que no resultaron aprobadas por el órgano legislativo nacional.

Pero esas reformas eran necesarias y, dentro de lo posible, no podían demorarse. Por ello, inmediatamente, Su Majestad la reina Doña María, el 2 de julio de 1851 ordenó la creación de una nueva comisión que resultaría constituida el posterior 15 de octubre. Un año más tarde, el 27 de octubre de 1852, el ministerio de Asuntos Exteriores («Secretaria d’estado dos negocios estrangeiros», de quien dependían entonces los Correos) aprobaba una exposición de motivos que, junto a un decreto de reforma, elevaba a la consideración de la reina para su aprobación. Atendidas las detalladas razones que hacían urgentes las nuevas medidas, la reina María II firmaba ese mismo día el decreto.

Se introducía, así, en Portugal el sello adhesivo para el franqueo previo de la correspondencia al tiempo que se implantaba una reforma total del sistema postal portugués.

Existe, lógicamente un paralelismo grande en muchos aspectos de la reforma, pero vamos a destacar algunas particularidades que diferencian ambos procesos de modernización de la actividad postal en Portugal y en España en el momento de introducirse el sello de correos. Nos circunscribimos exclusivamente a aspectos relativos a la filatelia dejando para otro momento el análisis de la reforma de la organización postal.

Como en España el franqueo de la correspondencia del interior del reino e islas adyacentes fue voluntaria, aunque de hacerse, había de serlo por medio de sellos. También los certificados era obligatorio franquearlos pero aquí ya comienzan las particularidades que diferencian a ambos países; por ejemplo en España sólo podían enviarse certificados a Francia y Bélgica y habían de franquearse con el sello de 6 reales creado al efecto (la tarifa era en ambos casos tres veces el porte de una carta normal, es decir, 6 reales para Francia y 12 reales para Bélgica por cada 4 adarmes de peso). Por el contrario Portugal admitía la certificación de toda carta, cualquiera que fuera su destino, grabándolas con un tasa fija de 100 reis, evidentemente esa certificación sólo tenía vigor en territorio portugués. La única excepción la constituían los certificados dirigidos a España que era la única nación con la que Portugal tenía firmado un convenio como veremos más adelante.

Otra importante diferencia la constituyó la denominada en Portugal «pequena posta» cuyo franqueo con sellos fue desde el 1 de julio de 1853 también obligatorio. En España por ese entonces sólo existía obligatorio el franqueo de las cartas circuladas en interior el casco de Madrid, no estableciéndose hasta 1854 una tarifa para el interior de población en el resto del país y con carácter voluntario. Por otro lado la «pequeña posta» no puede equipararse exactamente al correo interior de población como fue estructurado en España

Y, por último, otro tema que también era completamente distinto a lo establecido en España: los apartados de correos. En Portugal todas las cartas apartadas debían pagar una tasa fija de 10 reis por medio de sellos. Sólo a partir de 1880 esa tasa sería abolida para pagar una cantidad global de 4.500 reis quien quería recibir su correspondencia en un apartado. Como se sabe, en España nunca se cobró una tasa por carta sino una cantidad anual por dicho servicio.

1850. Convenio de correos entre España y Portugal.

El primer convenio postal que suscribe Portugal con otro país en época filatélica (filatélica para otros que lo que es para Portugal todavía había que esperar tres años) es con España. El tratado se firmó el 22 de junio de 1850. Ambas naciones lo ratificaban el 31 de julio para su entrada en vigor el 30 de agosto de 1850.

Ese tratado postal bilateral no contempla la posibilidad de franquear previamente la correspondencia, a excepción de la certificada cuyo franqueo se estipula no sólo como posible sino que se declaraba obligatorio en cada una de las naciones. La tarifa prevista para ello es el doble de la de la correspondencia ordinaria, esto es de 2 reales en España para los certificados destinados a Portugal y de 90 reis en Portugal para los dirigidos a España.

Lo que ocurre es que en la fecha en que se firma el acuerdo Portugal no utiliza sellos para franquear y España sí; pero no tiene ninguno que le permita cubrir esa tarifa de 2 reales. Cuando en Portugal aparece el 1 de julio de 1853 el sello, como hemos dicho el todos los certificados inclusive los dirigidos al extranjero deben franquearse.

El sello de 2 reales «1850»

En las cuentas del Estado aparece una partida de sellos de 2 reales impresos en la Fábrica del Sello que ha llevado por la calle de la amargura a más de un autor en otras épocas. Ha llegado a suponerse que se trataba del primer «no emitido» español: un sello impreso para el franqueo de los certificados a Portugal que por una u otra causa no llegó a ser expendido.

La explicación es la siguiente. Para emitir un sello el 1 de enero de 1851 y tenerlo en esa fecha disponible en todos los puntos de venta del país, es evidente que había de ser impreso en 1850. Por esa razón han de aparecer en los inventarios de la Fábrica Nacional del Sello de 1850 las existencias de todos los valores impresos y no liquidados tanto de la emisión de 1850 como de la de 1851. ¿Qué sucedió? Que en la contabilidad de la Fábrica no se distinguía más que los valores existentes, con independencia de que fueran de una u otra emisión. Como los faciales de 1851 eran idénticos a los de 1850 quienes primeramente accedieron a esos datos identificaron la fecha del inventario (1850) con la de los sellos y pensaron que todos correspondían a ese primer año. Sin embargo no era así. Las partidas del 6, 12 cuartos, 5, 6 y 10 reales contenían las cantidades de 1859 y 1851 y la del 2 reales únicamente, claro, los sellos de 1851.

Buceando 42 figura webAsí nace el sello más emblemático de la Filatelia Española. El dos reales de 1851 es un sello hecho específicamente para la correspondencia certificada dirigida a Portugal en un momento en el que nuestro vecino país todavía carece de sellos de franqueo.

Desde el 30 de agosto hasta el 31 de diciembre los certificados a Portugal debieron pagarse en efectivo, pues habían de franquearse en España con dos reales sin sellos que lo hicieran posible. En Portugal no llegaban francos (a diferencia de lo que sucedía con los certificados de España a Bélgica y Francia), sino que el destinatario debía pagar un porte sencillo (45 reis). Paralelamente un certificado de Portugal a España, en ese momento inicial del convenio, pagaba en efectivo 90 reis en origen y 1 real de vellón a la llegada a España.

A partir de la implantación del sello portugués los certificados con origen en ese país y destino a España se franqueaban con sellos por el mismo importe que, según acabamos de decir, se estaba haciendo en efectivo (90 reis). Para esa tarifa sí que había faciales adecuados y no fue preciso crear un sello especial, como tuviéramos que hacer nosotros, bastaba una combinación de 3 sellos de 25 y 3 de cinco reis o 3 de cinco, uno de 25 y otro de 50 reis.

Son tan raros los certificados de esta época, que jamás ví una carta certificada con sellos de doña María a España ni de de España a Portugal con el 2 reales de 1851. Quien encuentre una pieza de estas habrá encontrado algo tan raro como un amigo, habrá encontrado un tesoro.

Lubrapex 2003

Y como estamos en el año de sesquicentenario,  la filatelia portuguesa ha querido celebrarlo. En nuestro mundo coleccionista somos poco originales, solemos efectuar las conmemoraciones de manera similar siempre: con una exposición. Es que de las exposiciones siempre se pueden sacar muchos frutos.

La que ahora nos ofrecen sus patrocinadores (Correos de Portugal, Fundación Portuguesa de las Comunicaciones, Federación Europea de Asociaciones Filatélicas, Federación Portuguesa de Filatelia y la Asociación de Comerciantes Portugueses) será la XVIII edición de LUBRAPEX. Se llevará a cabo en Lisboa del 19 al 28 de setiembre, concretamente en el Centro Cultural de Belém. No parece que haya mejor forma de festejar la efeméride ni de empezar la temporada próxima.

Lubrapex es normalmente un certamen, como su nombre indica, luso-brasileño. Si embargo, en esta edición, y dado el motivo que la convoca, sus organizadores quieren abrirla a unos horizontes más amplios y, evidentemente, hacia donde en primer lugar han puesto la mirada es a España.