Filatelia — 9 de junio de 2015

Análisis del mercado filatélico (I)

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Artículo publicado en la sección Políticamente incorrecto en la revista RF de diciembre de 2013 con el título: 

 

El mercado filatélico en el punto de mira

 

Tras el primer artículo de esta serie me pregunté si era conveniente seguir por el camino iniciado. Esa fue la causa principal por la que los lectores de RF pudieron gozar de un merecido descanso en la revista del mes de octubre, aunque me sirviera de excusa la escasez de tiempo disponible para aportar la colaboración de cada mes.

En esa primera entrega de “Políticamente Incorrecto” requería se publicasen los argumentos, razones o documentación (en caso que la hubiere) que, de alguna manera, aportaran algún fundamento a la pretendida autenticidad del sello fantasma de 3 cuartos carlista. Ninguno de quienes consideran auténtico ese sello ha dado respuesta alguna en ningún medio y tampoco se han comunicado personalmente conmigo. Semejante “éxito” confirma la necesidad de insistir con firmeza en la misma línea de denuncia y debatir sobre temas con frecuencia ausentes en las letras impresas. Aunque en ocasiones se nos pueda calificar como “políticamente incorrectos”, está claro que el silencio no es una solución eficaz.

Véase en la figura 1 un certificado extendido con posterioridad a la publicación de los artículos documentando que nunca existió un sello de correos de tres cuartos emitido por los partidas carlistas catalanas. En ese dictamen el experto afirma que es un sello tipo (¡?) sin dar justificación alguna y cargando las culpas de que no se incluya en el catálogo de sellos de España editado por Edifil (“listado profesional al uso”) a “inconfesables intereses”.

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Fig. 1.- Certificado del pasado día 16 de septiembre.

¡Sorprendente! Se condena a los editores de catálogos como culpables de no reseñar lo que de forma gratuita se califica como “el Sello Tipo más raro de España” porque, según dice, se han dejado arrastrar por “intereses inconfesables”.

Esto es nuevo. En la historia de la filatelia hemos visto denunciar a los editores de catálogos por incluir piezas de dudosa legitimidad en su propio beneficio; pero nunca se ha denunciado la exclusión de los que estuvieran bajo sospecha fundada de ser una camama, una fantasía o una invención. Además, no entiendo la acusación. ¿Dónde está el interés con el que alguien se puede lucrar no relacionando un sello en la lista de los ejemplares coleccionables? En todo caso es al revés.

Dejemos atrás este tema. Sólo sirve para dañar la imagen de la filatelia Carlista ya suficientemente maltrecha por culpa de la ingente cantidad de falsificaciones y manipulaciones con las que ha sido castigada. Afrontemos otras cuestiones.

¿Examinamos el mercado filatélico español?

Miremos a nuestro alrededor. Nuestra sociedad vive sumida en una crisis económica de unas dimensiones alarmantes. No es nuestro objetivo hablar de la situación económica general, pero sí es importante que reparemos en un dato: en todos los sectores productivos se multiplican los análisis, se buscan las causas que han llevado a esta depresión, se evalúan las magnitudes que cuantifican la actividad de ese sector, se proponen medidas de reactivación y se hacen proyecciones de futuro. ¿Y en el mercado filatélico qué?

El mercado filatélico nunca se ha distinguido por su transparencia. Esto sucede con el comercio de objetos en los que resulta difícil calcular su valor real. La determinación de precios de la mayor parte de las cosas es objetivable a partir de lo que cuesta producirlos y de sus costes de manipulación y comercialización. En otros, el valor se puede obtener por comparación con los precios a los que se compran y venden otros artículos semejantes en un mercado en el que las transacciones son conocidas con claridad.

La filatelia es muy diferente. Sucede con ella algo parecido a lo que ocurre con la comercialización de las antigüedades y, de hecho, con el coleccionismo en general. Son ámbitos en los cuales resulta difícil conocer bien los elementos fundamentales que en las economías actuales permiten determinar con precisión el precio: la oferta (grado de rareza) y la demanda (compradores especializados dispuestos a adquirir la pieza). Para aumentar la dificultades, cada ejemplar (salvo en las emisiones modernas en nuevo) es diferente a los demás. Aunque dos sellos se clasifiquen con el mismo número de catálogo, su estado, calidad y conservación afectan tanto a su valor que es como si en realidad estuviésemos hablando de dos ejemplares completamente distintos.

Hacer un examen a fondo del mercado filatélico es una tarea ardua que exige analizar de forma pormenorizada tres elementos complejos:

1.- La demanda real existente y la implicación de los diferentes agentes que la condicionan.

2.- La oferta y a todos los factores que influyen en ella.

3.- Quién y cómo se determina la calidad y el estado de conservación de un sello.

La estrechez del mercado, una grave dificultad.

No se le oculta a nadie la estrechez de nuestro mercado. En economía se dice que un mercado es estrecho cuando tiene una baja liquidez, por lo general debido a una oferta y una demanda reducida.

Todos tenemos constancia, en este sentido, lo “endeble” de la filatelia española. Es cierto que el número de coleccionistas medios y avanzados es muy bajo. Pero también debemos tener en cuenta que la oferta es, así mismo, muy reducida: ni existen stocks, ni se puede recurrir a “fabricar” existencias. Precisamente esa “endeblez” de la oferta ha sido uno de los factores determinantes del prestigio de la filatelia Española en el contexto del coleccionismo mundial, porque si hablamos de una oferta tan reducida se debe a su extraordinaria rareza. El suministro de los nuevos coleccionistas procede, en su inmensa mayoría, de quienes dejan de serlo por fallecimiento, o de coleccionistas que venden parcial o totalmente su colección por una u otra causa.

Debido a ello, nuestra filatelia está sujeta a tensiones en los precios superiores a la de países como Francia, Inglaterra, Alemania o Estados Unidos. Para nosotros, la actividad y la salud económica de unos pocos coleccionistas de élite puede ser suficiente para alterar significativamente la cotización de las grandes piezas, las más caras, las más raras. Eso no sucede de la misma forma ni en la misma proporción en naciones donde un número elevado de aficionados alcanza el grado de coleccionista avanzado.

Esa estrechez del mercado es un problema y no sólo porque cuando son pocos los que intervienen en la acción puedan alterarse las leyes de la libre concurrencia entre oferta y la demanda. En mercados de este tipo, analizar la situación general inevitablemente acaba haciendo referencia a unos protagonistas concretos, no al anonimato de una importante masa de compradores y vendedores. Resulta difícil tener que identificar a los protagonistas y denunciar el papel desempeñado e incluso las responsabilidades en las que hayan podido incurrir. Quizá sea esa la causa por la que difícilmente se producen análisis críticos sobre los aspectos negativos del comercio filatélico.

La burbuja filatélica.

Burbuja filatélica webHan sido denunciadas, estudiadas y criticadas las llamadas “burbujas económicas”: las inmobiliarias (como la de la construcción en España de los años 1997 a 2007), bursátiles (como la de las “punto com” en las que se vieron envueltas empresas de las llamadas nuevas tecnologías, concretamente de Internet), financieras (como la de las hipotecas basura que arrastraría a la quiebra al cuarto banco americano de inversiones, Lehman Brothers, desatando la crisis financiera mundial de 2008) y un largo etcétera, en el que destaca por sus tremendas dimensiones el “crack de 1929”.

Parece evidente que también hemos vivido una burbuja filatélica que no ha sido debidamente descrita y estudiada.

En estas páginas iremos desgranando algunos aspectos de los orígenes, causas, desarrollo y pinchazo de la burbuja filatélica en España con algunas referencias a otros países. Trataremos de buscar las respuestas correctas procurando ser lo menos “políticamente incorrectos” posible, aunque, desde luego, sin rehuir ningún aspecto por espinoso que resulte y sin eludir cuestiones comprometidas.

¿Han claudicado los comerciantes?

Hablo con colegas que ofrecen una lamentable imagen de abatimiento; parecen completamente superados por una realidad que se resume con frases repetidas hasta la saciedad: “entran menos clientes en la tienda”, “se vende poco”, “no cubro los gastos”, “ya no es lo que era”, “¿te acuerdas cuando…?”, “no me ofrecen colecciones interesantes”, etc.

Por el contrario otros vemos con optimismo el futuro de la filatelia y con ello no estoy proyectando los buenos deseos y las propias esperanzas a un futuro utópico. No se trata de ninguna ilusión. Hay bases sólidas para creer en ello y espero poder demostrarlo en esta sección a través de los próximos artículos.

Bueno será que los profesionales filatélicos, los comerciantes, levanten el ánimo y decidan emprender sin temor un análisis de la filatelia de estas últimas décadas, del momento presente y programar la actuación más adecuada para su desarrollo futuro.

Desde luego si el comerciante adopta una actitud pasiva y claudica frente a las dificultades y se sienta “a verlas venir”, el camino será más lento y la recuperación tardará más en llegar. Aunque sean ciertos los ciclos de expansión y contracción del coleccionismo filatélico, del profesional puede depender en buena parte su mayor o menor duración.