Buceando..., Fruslerías — 12 de marzo de 2015

El Dr. Thebussem descrito por un amigo

por

La extraña historia y excéntrica vida del Dr. Thebussem

Buceando en la Historia de la Filatelia 056

Publicado en Revista de Filatelia (agosto 2005)  

 

En un tomo encuadernado por el propio Dr. Thebussem, que conservaba el archivo Pedro Monge, recogía los libros “EL DOCTOR THEBUSSEM. Ensayo de Crítica Literaria” publicado en Madrid en 1887 por Antonio Peña y Goñi y “MÁS SOBRE EL Dr. THEBUSSEM. Carta literaria dirigida a Don Antonio Peña y Goñi” por Johannes Goldschmidt igualmente editado en Madrid ese año y junto a ellos diversos artículos recortados de revistas, notas manuscritas del propio Dr. Thebussem y otros textos relativos a esa obra con el título “El Dr. Thebussem por Peña y Goñi”. De dichos textos reproducimos la carta que escribió Félix Mª Falguera, notario de Barcelona, a José María Buitrago.

Fig 11.-  Portada de la revista Madrid Cómico del 2 de noviembre de 1889 con el retrato caricaturizado del Dr. Thebussem.

Fig 11.-  Portada de la revista Madrid Cómico del 2 de noviembre de 1889 con el retrato caricaturizado del Dr. Thebussem.

Un personaje famoso pero poco conocido

Don Mariano Pardo de Figueroa es un personaje famoso en el mundo de la filatelia principalmente porque fue el orimero que gozó del título de Cartero Mayor Honorario de España y de las Indias. Sin embargo, en la actualidad, es más citado que leído. De muchos de los que se les llena la boca refiriéndose a tan insigne personaje puede afirmarse que lo desconocen. No resulta, pués, ocioso que transcribamos esos textos.

En carta fechada en Barcelona el 19 de febrero de 1885, Félix Mª Falguera, notario de Barcelona, escribe:

“Hoy le escribo por la curiosidad que ha excitado en mí un pliego extraño que he recibido de Medina-Sidonia a fin de que V. se sirva aclarar mis dudas.

He recibido una carta cuyo carpate  trae el sello de Medina-Sidonia y otro sello que dice “Dr. Thebussem, Kartero honorario de España. Correos” y hay una corona real. Viene franca, esto es, sin el sello de 15 céntimos.

La carta que viene dentro es un B.L.M. del Dr. Thebussem con el que me incluye un folleto que ha publicado con el título de “Roger Sydney”. En esta obra se titula el Dr. Thebussem, Cartero honorario de Madrid e individuo de la Sociedad gastronómica y cocineros de Londres, y dice que es inglés.

Recuerdo que su célebre compañero el Sr. Castillo ha dedicado alguno de sus escritos al Dr. Thebussem y que siempre habla de él.

¿Quién es ese Dr. Thebussem? ¿En qué ciencia es Doctor? ¿Es Médico o es Abogado? ¿En qué se ocupa? ¿De qué vive? ¿Cómo se unen en una persona tres títulos tan distintos como los de Doctor, Cartero y Cocinero? V. sabrá todo esto, supuesto que ese Sr. Doctor vive en Medina Sidonia, en donde fecha su carta y hasta su folleto. Desearía que V. se sirva aclararme este misterio, y decirme quién es ese inglés tan extraño e incomprensible, y disculpe V. la molestia que le causa este su curioso y affmo compañero y s.s.

Q.B.S.M.

Félix Mª Falguera, Notario”

 

No se hizo tardar la contestación y sólo dos días después, el 21 de febrero de 1885, José María Buitrago le respondía desde Medina Sidonia de esta forma :

“Muy Sr. Mío y estimado compañero. Hoy recibo su apreciable carta fecha 19 de los corrientes que tengo a la vista y que gustosísimo contesto.

El Dr. Thebussem, uno de mis mejores amigos de la infancia y con cuya cariñosa amistad me honro es Don Mariano Pardo de Figueroa y de la Serna, natural de esta ciudad y de 50 años de edad poco más o menos; hijo padres bien acomodados y de familia de las más distinguidas de la población. Hizo sus primeros estudios bajo la dirección de su Señor Padre muy amante de las letras y después pasó a estudiar el Derecho Civil y Canónico a la Universidad de Sevilla, donde tomó el título de Licenciado, habiendo cursado algunos años estudios en la universidad de Granada doctorándose en la de Madrid tuvo tres hermanos que siguieron la Carrera de Marina habiendo fallecido uno de Alférez de Navío en Manila y los otros dos que viven desempeñan destinos que les honran en la Armada y una hermana que representa la primera casa Agrícola de este país.

El Dr. durante el estudio de su carrera adquirió honrosas relaciones con los que descuellan en literatura en la política y en las ciencias que ha cultivado y mantenido y con quienes le ligan vínculos de verdadera amistad.

Desde sus primeros años se le conoció afición al estudio de las lenguas y tocar algo en extravagancias, herencia de su Abuelo Materno que ha trasmitido sus rarezas y se cuenta y contarán como cosas de su exclusiva propiedad.

Mi particular amigo el Dr. ha viajado por Europa  y África, es dado a la equitación y a la caza, habla con perfección el Francés, Italiano e Inglés y es aficionadísimo a este último idioma y a las costumbres de los hijos de la gran Bretaña manteniendo muchas y buenas relaciones con personas amantes de las buenas letras en los más de los países extranjeros.

Es mi amigo el Dr. Académico de la Historia y colaborador de muchas y respetables publicaciones Nacionales y Extranjeras.

Dedicado con asiduidad al estudio de Correos ha sostenido en la prensa y particularmente con sus amigos Jefes y empleados en el ramo, polémicas que han resuelto los mayores adelantamientos como el de las Tarjetas Postales y otros por sus trabajos y estudios le han ofrecido sus amigos la gran Cruz de Carlos III y otras distinciones de gran valía que no ha aceptado. Viendo sus amigos tan extraño proceder en no aceptar lo que tantos otros anhelan  y solicitan le impusieron pidiese lo que más le alegrase y ¡Ho extrañeza! Dijo le agradaría ser cartero honorario de Madrid. Fue nombrado y recibió su diploma y la dirección y empleados le regalaron el uniforme y su particular amigo Castro y Serrano unas Alpargatas con cariñosa e ingeniosa Carta.

Nuestro cartero honorario de Madrid lo es de 43 Capitales de nuestras Provincias y de Ultramar así como también lo es de Portugal.

Encariñado nuestro Dr. a lo extraño y extravagante ha escrito mucho de Cocina siendo conocedor en sus menores detalles del Arte Culinario por lo que fue nombrado miembro de la sociedad gastronómica de Londres como lo será Dios mediante de los Círculos Taurinos por los trabajos literarios e históricos sobre Tauromaquia.

Su estado de solterón rico vive cercado de criados con las mayores excentricidades que proporciona el dinero.

Sus muchos folletos son costeados por él que reparte a sus amigos y a los amantes de las letras dando a cada uno el que más pueda gustarle, al Gastrónomo el de Cocina y a V. y otros de cuestiones jurídicas hoy debatidas por diferentes escuelas.

El Dr. lo es en derecho Civil y Canónico.

Se ocupa en vivir con la opulencia del soltero rico sin pensar más que en sus excentricidades. Vive de su gran fortuna cultivando las letras y atendiendo a sus buenas y muchas relaciones.

Dr. en leyes = Cartero = y Cocinero están unidos en la persona que ha despreciado los mayores honores y distinciones.

No es inglés y sólo tiene las excentricidades de los ingleses.

Si en algo más puedo complacerle…”

Esta respuesta agradó al Notario de Barcelona, que daba las gracias en carta fechada en la capital catalana el 1º de marzo de 1885 con estas palabras:

Muy Sr. Mío y estimado compañero:

He recibido su grata y he quedado muy complacido de la curiosa relación que me hace V. de la extraña historia y excéntrica vida de su amigo el Dr. Thebussem. La carta de V. ha sido leída en familia y se han reído de lo lindo mi esposa y madre política al oír la pintoresca relación que hace V. de las rarezas del Doctor. Conservaré la carta de V. pues vale la pena por la originalidad del hecho.

Lo que hay en medio de todo es que el tal Doctor es persona de raro talento y de extensa erudición, pues lo revelan claramente sus escritos. Escribe con chispa, con agudeza, y con toda la gracia andaluza y está dotado de una imaginación vivísima; pero entre estas bellezas de forma se descubre un fondo de conocimientos muy poco común y además maneja la lengua castellana con toda la facilidad y pureza de nuestros mejores clásicos. Bien merece el título de Académico de la Historia.

En el folleto que me ha mandado defiende la libertad de testar, tan querida de los catalanes, que afortunadamente disfrutamos de ella por ahora.

Mil gracias por las noticias que se ha servido darme……”

 

Portada de la revista “DON QUIJOTE” nº 95 (Madrid 23 de agosto de 1889) con el retrato del Dr. Thebussem.

Portada de la revista “DON QUIJOTE” nº 95 (Madrid 23 de agosto de 1889) con el retrato del Dr. Thebussem.

Hoy las cosas son diferentes

En la actualidad resulta sorprendente que a un personaje importante del mundo de las letras se le pueda tachar de extravagante y raro por sus aficiones, ya se trate de ser seguidor de un club deportivo, de la tauromaquia, coleccionista de sellos e de historia postal, o por su entrega a los placeres gastronómicos.

La sociedad ha cambiado notablemente. El ocio no es patrimonio exclusivo de unos cuantos ricos con una posición acomodada que les permite vivir sin necesidad de trabajar.

El ocio mueve una gran cantidad de recursos en la economía moderna y el tiempo a él dedicado por todos los sectores de la población son elevados. Espectáculos como los toros, la música o los deportes, los siguen prácticamente a toda colectividad. Aficiones como el coleccionismo están masivamente extendidas por todas las naciones que han alcanzado un cierto nivel de progreso social y económico. La gastronomía no sólo no es una rareza, sino que socialmente no está bien vista la ignorancia total acerca del placer de la comida y la bebida.

A este respecto recuerdo que una hija (Frasquita) de uno de los más célebres comerciantes de filatelia españoles me contaba la anécdota de que cuando su padre pidió la mano de la que sería su madre, el futuro suegro le preguntó:

¿Y a qué te vas a dedicar profesionalmente?

El joven Francisco del Tarré iniciador de una dinastía que ya lleva tres generaciones de profesionales filatélicos respondió:

A la Filatelia.

El padre de la chica, mirando al joven con una mirada a mitad de camino entre el desconcierto y la sorpresa de quien está ante un bicho raro, le espetó:

­Eso no te dará ni para pagar el alpiste de los canarios de mi hija

Ciertamente los tiempos han cambiado.