La 43 División
La huella del falsificador 040
Hoy tenemos ante nosotros una falsificación que no había tenido en mis manos hasta hace sólo unos meses.
De esta emisión los únicos falsos conocidos los menciona Álvaro Martínez-Pinna cuando dice: “En un libro sobre sellos falsos españoles se señala la existencia de éstos en la presente serie, aunque ni por la descripción de los mismos, confusa como la mayor parte del texto, ni por las fotografías que pecan de lo mismo, puedan identificarse”.(Manual de las Emisiones de Sellos de España. Años 1931 a 1939. La Guerra Zona Republicana, pag. 229). Por suerte aquí los tenemos permitiéndonos su estudio e identificación.
Veamos las figuras 1 y 2. En las primera se reproducen los sellos originales y en la segunda los falsos.
En un primer examen ocular apreciamos únicamente que el tono de los sellos auténticos es más oscuro o intenso, así como la impresión resulta más detalla. Por el contrario los falsos ofrecen unos perfiles menos definidos. En palabras del autor de la obra que cita Martínez-Pinna lo que caracteriza al sellos de 25 céntimos como falso es que la impresión es más borrosa y no se distingue el contorno de las letras. Esa característica la comprobamos con mayor precisión ampliando algunas zonas determinadas del sello, concretamente las dos señaladas en el sello de 25 céntimos de la figura 3.
Y, efectivamente, en la figura 4 podemos comprobar cómo la letra “C” de “CORREOS” está peor perfilada en el falso. Por el contrario, resulta curioso que la mancha de tinta da la sensación de estar mucho más definida en el falso que en el original: pero no es así; lo que ocurre es que se pierden los matices en el sello falso.
Que una impresión sea más borrosa o imprecisa que otra es un buen indicio para sospechar e inducirnos a profundizar en su examen, pero no suele ser causa suficiente para determinar que se trate de una falsificación. Debemos encontrar el motivo de esa diferencia de impresión.
Observemos ahora el valor de 45 céntimos y más concretamente la zona enmarcada de la cabeza del primer soldado así como las ramas situadas encima él.
Resulta a todas luces evidente que la imagen “A” de la figura 7, perteneciente al sello de la tirada original tiene una impresión más detallada y nítida si se compara con la “B” correspondiente a la misma zona, pero del sello falso.
La causa de las diferencias.
El experto tiene que profundizar en una pluralidad de conocimientos y técnicas diversos. No es suficiente la mera comparación de dos piezas para poder ofrecer un dictamen completo y veraz.
Por la mera comparación únicamente se puede precisar diferencias; pero, como hemos dicho, hay que precisar la causa de esas diferencias para probar que se trata de un fraude.
Presten atención a la figura 8. Se trata de una gran ampliación de una misma parte del fondo del sello original a la izquierda y del falso a la derecha.
Para esta serie se utilizó el huecograbado y la tirada de efectuó en los talleres de Oliva y Vilanova en Barcelona. Por esa razón, en la imagen izquierda de la figura 8 aparecen las celdillas o alveolos típicos de esta técnica de impresión. Por el contrario en la parte derecha de la misma figura vemos la diferencia del sello falso para el que se hizo servir una técnica gráfica diferente: el offset.
Cuando el falsificador utiliza un método de impresión distinto a aquél en el que se llevó a cabo la tirada original, la huella que deja para su identificación es claramente perceptible, al menos por quienes se hayan preocupado un poco en conocer las características propias de las diversas técnicas gráficas.






