España, Historia Postal — 25 de agosto de 2001

Las vacas mensajeras

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Todos sabemos que las vacas proporcionan a la humanidad un gran servicio. Hasta los niños conocen que de ellas obtenemos nutritivos manjares, directos o derivados, como la buena leche, la sustanciosa mantequilla, el saludable yogurt y una amplia variedad de carnes a cual más suculenta, entre otros productos de más o menos importancia. Por eso es fácil imaginar que sin nuestras queridas vacas, la vida de muchas personas estaría abocada a grandes penurias.

Pero lo que cuesta imaginar es que gracias a las vacas, mejor dicho, gracias a un puñado de ellas, fue posible un transporte de documentos entre dos poblaciones del oeste catalán. Gracias a tal servicio podemos saber cual fue el tiempo empleado por un hombre, a paso de rumiante, para enlazar ambas poblaciones, además de conocer otros asuntos curiosos relativos al caso.

Qué, cuándo, cómo y por qué?.

          

    Fig. 1 – anverso                                      Fig. 2 – dorso      

Por un sobrescrito fechado en la villa de “Puente de Suert” el 25 de Octubre de 1862, con llegada a Barcelona el 28 del mismo mes, nos enteramos que el receptor, Juan Maza, debía ponerse en marcha urgentemente hacia Lleida para evitar algunos males importantes… pero, mejor será que leamos la trascripción de la misiva:

(hacer clic en cualquier figura del artículo para ver la imagen ampliada)

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             Fig. 3 – La misiva original                        fig. 4 – Trascripción de la misiva  

Ordenando y analizando lo leído, se puede confeccionar el resumen que sigue:

1. – La carta con origen en “Puente de Suert” (barbarismo de Pont de Suert) está fechada el sábado 25 de Octubre de 1862 a las 11 horas de la noche, según reza el texto del segundo párrafo.

2. – El remitente, Manuel Jordana, comunica haber recibido una misiva anterior de Juan Maza fechada en Barcelona el pasado jueves día 23 con perentorias instrucciones de no efectuar la entrega de unos documentos a la Administración de Lleida por ser perjudiciales a los intereses de Maza. Le advierte Jordana, sin embargo, que éstos ya han salido hacia su destino.

3. – Este envío ha sido confiado a un tal Francho, que es el encargado de trasladar a Lleida, por el método trashumante, una partida de “50 Bacas, ganado vacuno”, habiendo partido al alba del día actual (sábado 25 de Octubre) con la previsión de llegar a destino la noche del martes día 28, después de cuatro días de viaje desde las montañas del Pirineo a los llanos de la provincia con un recorrido aproximado de unos 100 Km.

Fig.5 – Ruta Pont de Suert a Lleida, año 1866

4. – Los documentos comprometedores eran una indeterminada cantidad de “recivos” y cartas. Para detener su entrega, aconseja Manuel Jordana (adscrito a una indefinida secretaría supuestamente Judicial o Municipal de Pont de Suert), a Juan Mazas de Barcelona, que se ponga urgentemente en camino hacia Lleida para localizar a Francho antes que éste efectúe la inoportuna cesión.

5. – La carta de Jordana llega a Barcelona el día 28, el mismo día en que Francho, sus vacas mensajeras, las cartas y los documentos debían arribar a Lleida. Es difícil para Maza llegar a tiempo. Consciente de ello, Jordana había adoptado una decisión unilateral y la única efectiva: la misma noche del sábado día 25 en que escribe a Barcelona envía un “espreso ganando horas” con el fin de alcanzar a tiempo a Francho que, ignorante del caso, avanzaba a paso de vaca mensajera, o séase, por suerte para Maza, sin motivación alguna para andar raudo ni diligente.

6. – Aclaro que un “espreso ganando horas” no era un tren súper-veloz ni cualquier otro artilugio de tracción mecánica, sino que se trataba de un hombre fuerte y andarín que no se detenía salvo por dos causas: o por haber llegado a destino o por agotamiento.

7. – Es posible que esta última decisión de Jordana fuese eficaz, alcanzando el “espreso” a Francho, con sus vacas mensajeras y sus papeles, quien luego de advertido, no entregaría estos últimos a la Administración. Las vacas, cumplida la primera obligación dimanante de su condición mensajera, pudieron luego concluir con la segunda: la de suministrar a los vecinos leridanos sus “requetebuenos” productos alimenticios.

Éstas no eran locas… pero sí puede decirse que son las primeras vacas mensajeras conocidas de la historia de España. A ver si no.