La huella del falsificador 008
Publicado en El Eco Filatélico y Numismático

Figura 1 – Cubierta sin fechar y sin texto de una carta dirigida a Lugo matasellada con la marca prefilatélica GALICIA/ CORUÑA
La aparición del sello en España el 1 de enero de 1850 llegó tarde y con precipitación. Aspectos importantes del nuevo sistema de franqueo de la correspondencia no se habían considerado, o no había dado tiempo a desarrollarlos. Así sucedió con la anulación de los sellos de las cartas, que debían inutilizarse de forma que se evitara fueran usados de nuevo. Se determinó que el fechador “Baeza” de 1842 se utilizara tanto para matar el sello como para ser estampado al lado indicando la fecha y la administración de origen de la carta.
Los empleados de Correos no entendieron la normativa y, de la misma forma que la administración de Madrid ensayaba la utilización de una marca en forma de parrilla alargada (la conocida como «parrilla de Madrid»), otros administradores hicieron uso de las más variadas marcas que estuvieron al alcance de sus manos. Entre otros inconvenientes que ofrecía el uso del «baeza» como matasellos, ésta fue una de las causas de la creación del matasellos «Araña», aunque para los aficionados se tradujera en una rica variedad de marcas que ha hecho las delicias del coleccionismo de la emisión de 1850.
Como era presumible, la mayoría de las marcas utilizadas por los funcionarios de Correos para la anulación fueron los cuños del período prefilatélico que rondaban por encima de las mesas o permanecían olvidados en los cajones. Algunos de esos sellos ya estaban fuera de uso hacía muchos años.
Tras la implantación de la «araña» el uso de marcas distintas a los matasellos oficiales correspondientes a cada período se hizo muchísimo más escaso, de ahí que en la emisión de 1851 y siguientes la variedad de matasellos conocidos sea muy reducida.
La figura 1 reproduce la pieza objeto de este estudio, de la que podemos contemplar un detalle de la marca en la figura 2. Veremos que se trata de una falsificación, fruto del interés del coleccionista por los diversos matasellos de esta emisión (en su mayoría fechadores de cada oficina postal) en cuya cabecera tienen un lugar preeminente las marcas prefilatélicas.
La figura 3 reproduce una carta en la que se ha estampado como marca de origen el sello «GALICIA/ CORUÑA» en color azul, con la marca de llegada al dorso de Cartagena de la que sólo se conoce este ejemplar.
Veamos ahora los siguientes pasos: Primero contemplemos con detalle la marca origina ampliándola (figura 4).
A continuación la limpiamos, eliminando los trazos de escritura y el fondo (figura 5).
Una vez hemos dejado impresos sólo los trazos que corresponden a la marca original, que es de color azul, procedemos a convertirla en color negro (figura 6) para facilitar el contraste con la marca utilizada como matasellos. Esa comparación nos descubrirá su falsedad.
Ahora procedemos de forma similar para aislar la marca utilizada como matasellos, cuyo resultado es la figura 7:
El último paso que nos falta es superponer la imagen del matasellos y el de la marca prefilatélica que sabemos es auténtica, porque procede de una carta no manipulada. Lo vemos en la figura 8 que pone de manifiesto las diferencias.
Por supuesto otras vías de análisis nos conducen al mismo dictamen. Por ejemplo si filtramos colores de forma que hagamos desaparecer la marca estampada sobre el sobre, debería también desaparecer en su mayor parte el dibujo estampado sobre el sello por tratarse de la misma tinta. Sin embargo, en la figura 9 vemos que no es así:
En el frente de la carta, en el ángulo inferior derecho aparece la firma de Jorge Guinovart y la doble marquilla del Dr. Roig garantizando la autenticidad de la pieza. Por si ello fuera poco, un certificado fotográfico de un comité de expertos español refrendado por la firma de tres de ellos dictamina que la marca es auténtica.
Esta carta engañó a todos durante muchos años, formando parte de una de las mejores colecciones de España, estuvo expuesta en numerosos certámenes filatélicos y ganó diversas medallas de oro. Nadie sospechó que se trataba de un fraude hasta que la colección se desmontó para proceder a su venta.
Gracias a Dios el avance de la expertización y el desarrollo tecnológico han permitido que actualmente sea muy difícil que una falsificación como la presente pase inadvertida.







