Filatelia, Guerra Civil — 28 de abril de 2017

Los catálogos de sellos de España 1936-1945

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Con el título Sellos y memoria: la construcción de una imagen de España, 1936-1945, la Universidad de Salamanca publicó un interesantísimo trabajo del profesor Jesús García Sánchez, del que extraemos las páginas en las que se refiere a los catálogos de filatelia publicados en los años de la Guerra Civil y durante  la post-guerra como fuente de investigación de la imagen que del país conforman las emisiones de sellos de correos 

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Los catálogos de la época como fuente de estudio.

“…merece la pena que nos detengamos en comentar las ediciones de catálogos de sellos o viñetas editados entre 1936 y 1945.

El primero de ellos, en mayo de 1938, fue el denominado OFILMA, acrónimo de Oficina Filatélica de Málaga. En el prólogo de dicha obra, el autor, Juan Marra, se define como «italiano por origen y por profesión fascista». El lanzamiento del libro, como veremos, sirvió también para la puesta en circulación de una revista con el mismo nombre. Ese catálogo fue sustituido pronto por otra edición más completa y que tuvo más difusión. (13) Aunque mayoritariamente recogía los sellos y viñetas de los franquistas, le dedicaba un apartado a aquellos «emitidos por los Gobiernos Marxistas de circulación en las provincias liberadas por nuestro Glorioso Ejército».

Este catálogo y la revista fueron una plataforma de lanzamiento para Juan Marra, que distribuía sellos desde su oficina malagueña y que, incluso, elaboró valores postales que luego vendía como auténticos y oficiales. En 1944 fue detenido por esas actividades. (14)

Jimenez Vilches 1939 Quizá el catálogo más interesante sea el que en julio de 1938 se editó en Bilbao bajo la denominación en la cubierta de España Filatélica , el nombre de la tienda del autor(15) . Sólo recoge las emisiones de sellos y viñetas del bando franquista. Lo hace justo en el segundo aniversario de la rebelión militar. Su prefacio se expresa en estos términos:

Con un saludo brazo en alto, salimos al palenque para aportar nuestro grano de arena al Glorioso Movimiento Nacional, cuya gesta quedará imperecedera con las numerosas sobrecargas y emisiones conmemorativas del grandioso resurgir de nuestra España Una, Grande y Libre, dedicando un piadoso recuerdo a nuestros heroicos caídos en defensa de España y de su religión. ¡Viva España! ¡Saludo a Franco! ¡Arriba España! (16) .

Para los historiadores, además, tiene el interés de que reproduce algunos documentos de autorización de emisiones locales por las autoridades militares. En las de sellos corrientes, remite al catálogo francés Yvert , como solían hacer otros editores. Las reproducciones fotográficas y, en general, toda la edición son de una gran calidad. El autor publicó, al menos, un suplemento actualizado(17) .

Siguiendo ese modelo, la legendaria casa alemana Herman Ernest Sieger, de Lorch, aún hoy la más importante tienda filatélica de Alemania, editó en 1938 un catálogo que sólo recogía los valores de la «España Nacional». (18) . Al año siguiente lo amplió con más información, pero dentro de la misma tónica(19) .

El último de los catálogos editados durante la guerra, también en territorio controlado por Franco, fue el que se difundió por la revista Boletín Filatélico Español, de la que ya hablaremos, formando tres de sus números. (20) Es, digamos, el más profesional de todos, ya que recopila los sellos españoles desde sus orígenes hasta la fecha de impresión del libro. No incluye viñetas y los sellos de la guerra los divide en dos partes: «España Nacional» y «España Republicana», denominación esta última que, aún hoy, como hemos dicho, es casi imposible de ver en el mundo filatélico. Creemos que la razón de esta equidad está en que el catálogo, que era multilingüe en muchos aspectos, quiere ser la referencia internacional para los que coleccionaran sellos españoles.

Como contrapunto a los catálogos que sólo incluían los sellos nacionalistas, al poco de acabar la guerra, en 1940, apareció un catálogo que sólo incluía las emisiones republicanas. No fue publicado en España, sino en los Países Bajos y en neerlandés. (21) No ha de pensarse, sin embargo, que el libro supone una adhesión a los postulados republicanos. En su introducción deja clara la cuestión: «Que este catálogo sólo tenga los sellos de la España Roja no supone una expresión de preferencia por el régimen marxista que hubo en España», sino tan sólo una decisión comercial, para cubrir un vacío filatélico. Era muy completo, porque incluía sellos y viñetas, aunque peculiar, ya que los sellos de uso corriente en el territorio republicano se clasifican como «Gobierno de Madrid -Valencia- Barcelona», lo que, sin ser falso, no deja de ser original. La calidad de impresión era magnífica para la época.

Ese mismo año vio la luz un catálogo interesante que mejoraba la edición del Boletín Filatélico Español que hemos comentado y que ya incluía en la portada los sellos de Franco que acababan de aparecer, que hemos de ver como un reclamo para señalar su actualidad, más que como una adhesión al régimen, por otra parte indudable en aquellos momentos. (22)

Por otra parte, el final de la guerra supuso la vuelta a la actividad comercial plena de las que eran antes del conflicto las principales empresas filatélicas españolas, que tenían su sede fundamentalmente en Barcelona. En realidad, durante el conflicto, todas siguieron actuando bajo el principio inglés de business as usual.

Tarre edicion 1942 basicoAlgunos comerciantes, además, prestaron grandes servicios a la República. Es el caso de Francisco del Tarré, que fue nombrado Gerente de la Agencia Filatélica Oficial, decisión discutible, pues suponía que el regulador del mercado era uno de los mayores capitalistas en ese mercado. Especulación y corruptelas estuvieron a la orden del día.

Sin embargo, acabada la guerra, Tarré fue un oportunista que se supo situar al lado del régimen y, por eso, llama la atención la publicidad de este comerciante al ser tomada Barcelona por los franquistas:

Francisco del Tarré saluda con emoción a todos sus amigos y clientes, en el momento que Barcelona es liberada y se une a la España Nacional Sindicalista, y de los cuales ha estado separado por la dominación de la horda roja, y le es grato notificarles que a pesar de las persecuciones y sinsabores, ha salido del trance con vida, así como su familia y dependencia.

En ese mismo anuncio, con el objetivo de publicar un catálogo, pide que sus colegas y el público en general le envíen relación de los sellos de la «España Nacional» y anuncia que no reproducirá los que no sean oficiales, «igual conducta que observaremos para las emisiones de la zona roja, de las cuales estamos perfectamente documentados», (23) afirmación indudable, pues era en realidad la máxima autoridad filatélica de la República.

Tarré, que había editado catálogos desde principios de siglo, sacará en 1942 una edición básica (24) y en 1945 una especializada, (25) no especialmente importantes y en las que no nos detendremos.

El comportamiento de Tarré nos desvela uno de los elementos clave para entender lo que fue la difusión de la imagen del franquismo a través de los sellos. El indudable éxito de esa difusión no hubiera sido posible sin el papel jugado por las empresas filatélicas del País Vasco y de Cataluña.

En el caso de esta última región, el apoyo clave vino de los comerciantes de sellos de Barcelona. Se trataba de burgueses acomodados, de derechas, simpatizantes del catalanismo republicano del Estatut y que vivieron sin problemas los procesos revolucionarios y colectivizadores de la guerra, que no afectaron a sus comercios. Pero cuando Barcelona cayó en manos del ejército de Franco, pasaron vertiginosamente del apoyo al nacionalismo catalanista al apoyo al nacionalismo franquista, constituyéndose en difusores fundamentales de la imagen del dictador, en publicistas privilegiados de su iconografía y en financiadores de la prensa filatélica de Falange.

Similar situación se dio en el País Vasco. Allí se fabricó la imagen del primer franquismo y de Franco en los sellos. Y decimos «fabricó», porque, como veremos, los principales valores filatélicos de la Guerra Civil y los primeros sellos con la imagen del dictador se imprimieron en Vitoria, o en Burgos por empresas vascas. Además, las otras dos capitales vascas y Rentería fueron núcleos importantísimos de edición de publicaciones filatélicas, monográficas o seriadas.

Siguiendo con el comentario sobre los catálogos, otro de los comerciantes barceloneses, Ricardo de Lama, publicó uno muy manejable que reproducía la clasificación de la casa Yvert, mezclando, por tanto, los sellos republicanos y nacionalistas de la Guerra Civil. (26) Casi medio siglo después, la misma casa hizo una edición facsímil de dicho catálogo.

De 1941 es también uno de los catálogos más interesantes de la época, puesto que relaciona cada emisión de sellos con el momento en el que se pone en circulación o con la imagen que evoca. Es el catálogo AFHA  y su título de «histórico- descriptivo» se ajusta perfectamente a su contenido. (27) La primera emisión de sellos de Franco se acompaña de una muy escueta biografía, sólo militar, en la que se relacionan cronológicamente todos sus ascensos. (28) Por lo que respecta a los sellos de la Junta de Defensa, señala que «la situación de violencia y desorden en que España cayó después de las elecciones de 16 de febrero de 1936, impulsó a algunos elementos militares y civiles a realizar un acto de fuerza que librase al país de la ruina, la anarquía y la disgregación». (29)

A finales de 1942 apareció el catálogo más utilizado por los grandes especialistas, el Gálvez, por el nombre de su autor-editor. Manuel Gálvez tenía negocio en Madrid y había editado varios importantes catálogos desde finales del siglo XIX. Al estallar la guerra huyó y se instaló en Bruselas. Después del conflicto, regresó rápidamente y su cercanía al régimen le produjo pingües beneficios. Su catálogo de 1942, el mayor de los existentes en España, presentaba los sellos por orden cronológico riguroso, independientemente del tipo de sello y reproducía ya cientos de viñetas que habían sido encontradas. Era también un catálogo de sellos coloniales. (30)

En 1944, de nuevo el Boletín Filatélico Español  volvió al mercado, con una reedición del catálogo AFHA , ya descrito, por fascículos, pero con notables cambios. (31)

Por último, diremos que en 1944 Renato Critikian, un comerciante de Madrid que había pasado la guerra en Valladolid, editó un manejable catálogo al estilo Yvert , mezclando sellos de ambos bandos en la guerra. El catálogo de ese año y de los sucesivos tuvo mucho éxito. (32)

No reseñamos aquí los catálogos de 1945, al ser ediciones actualizadas de otros ya descritos (AFHA, Gálvez y Critikian).”

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«Sellos y memoria: la construcción de una imagen de España, 1936-1945, de Jesús García Sánchez publicado por Studia Historica. Historia Contemporánea, Salamanca, Ediciones Universidad de Salamanca, vol. 25 (2007), págs. 47 a 51.»            VER TEXTO COMPLETO

 

 


Notas: (la numeración corresponde a la edición original completa del trabajo)

13. OFILMA: España Nacional-Sindicalista. Catálogo de los sellos de Correos emitidos desde el 17 de julio de 1936. Málaga: Gráficas La Moderna, 1939, 210 pp.
14. «Estafador internacional a disposición de las autoridades», ABC. Madrid, 27 feb. 1944, p. 31.
15. JIMÉNEZ VILCHES, Á.: Catálogo de los sellos emitidos y circulados en la España Nacional desde el 18 de julio de 1936 hasta la publicación de éste. Bilbao: Casa Dochao, 1938, 172+iv pp.
16. Ibidem, p. 3.
17. Ibidem: Suplemento mensual al catálogo España Filatélica. Septiembre-octubre 1938. Bilbao:
Casa Dochao, 1938, 16 pp.
18. SIEGER, H. E.: Katalog der Marken National-Spaniens. Lorch: Sieger, 1938, 72 pp.
19. Ibidem: Handbuch und Katalog der Marken National-Spaniens, 1936-1939. Lorch: Sieger, 1939, 2 vols., 224 pp.
20. Catálogo Abreviado de los sellos tipo, usados en Correos y emitidos en España, desde 1850 hasta 1938. San Sebastián, 1938, 64 pp., encartado en Boletín Filatélico Español, San Sebastián, núms. 16-18 (nov. 1938-ene. 1939).
21. HEYMANS, K. J.: Speciaal-catalogus van de postale uitgiften van republikeins Spanje tijdens de burgeroorlog uitgegeven 18 Juli 1936 – 31 Maart 1939. Rotterdam: Internationaal Philatelistisch Bureau, 1940, 104 p. Sólo conocemos la existencia de dos copias de este libro. Agradecemos a la biblioteca del Museum voor Communicatie, de La Haya, que nos haya facilitado una copia completa de esta obra. El otro ejemplar se conserva en la biblioteca del Nederlandse Bond van Filatelisten-Verenigingen, de Baarn. Ni siquiera la Biblioteca Nacional de los Países Bajos cuenta entre sus fondos con un ejemplar.
22. MANCHEÑO JIMÉNEZ, J.: Catálogo general de los sellos de correo de España, 1850-1939. Rentería: Imprenta Macazaga, 1940, 145 pp.
23. Anuncio, entre otros lugares, en Boletín Filatélico Español, núms. 19-20 (feb.-mar. 1939), p. 25.
24. TARRÉ, F. del (ed.): Catálogo Básico de los sellos de España. Barcelona, 1942. Edición del autor,140 pp.
25. Ibidem: Catálogo de sellos de España y sus variedades. Barcelona: Hymsa, 1945, 237 pp.
26. LAMA, R. de (ed.): Sellos de España, 1941. S. l. [Barcelona], s. a., 1941, 57 pp.
27. AGENCIA FILATÉLICA HISPANOAMERICANA: Catálogo AFHA histórico-descriptivo de los sellos de España, 1850-1941. Barcelona: Polígrafa, 1941, 171 pp.
28. Ibidem, p. 97.
29. Ibidem, p. 89.
30. GÁLVEZ, M.: Catálogo especial de los sellos de Correos y Telégrafos de España, colonias y ex colonias. Madrid: La Rafa, 1942, 561 pp.
31. MANCHEÑO JIMÉNEZ, J.: Catálogo Histórico Descriptivo de los Sellos de España y Colonias, 1850- 1943. Rentería: Boletín Filatélico Español, 1943. El primer fascículo, de 8 pp., encartado en el núm. 42 (feb. 1944).
32. CRITIKIAN, R.: Catálogo Ilustrado de Sellos de España. Madrid: Editorial Dossat, 1944, 48 pp.