España, Historia Postal — 21 de julio de 2013

Los primeros correos de San Feliu de Guixols

por

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San Feliu de Guixols, con una población de 21.961 habitantes ocupa el octavo lugar entre los 221 municipios gerundenses según el padrón de 2012.

Ahora bien, ¿cómo era en los siglos XVIII y XIX? El estudioso de la historia postal y el amante de una población, en ocasiones, tienen intereses comunes. Así ocurre con los caminos, las postas y los correos. Al coleccionista le interesa estudiarlos para clasificar e interpretar debidamente sus piezas al tiempo que quien se interesa por la historia, encuentra una fuente riquísima de información en el desarrollo de los medios de comunicación.

El conocimiento de la historia postal española anterior a 1850 tiene enormes lagunas. Desconocemos muchísimos aspectos, en buena parte por la escasez de fuentes documentales que nos posibiliten la investigación. Esas carencias se multiplican cuando buscamos información detallada de un lugar o una comarca determinada.

Sabemos que San Feliu de Guixols, según el vecindario del marqués de Campoflorido, en 1717, tenía 1.592 vecinos de hecho (un vecino era una unidad familiar que incluía al cónyuge, hijos, familiares, etc.), esa cifra sería de 5.090 habitantes en el censo del conde de Floridablanca de 1787 (esta vez considerando la población de derecho, es decir sumando a los que se encontraran fuera del lugar como sucedía con los marinos, soldados, etc.).

En 1850 Madoz, en su diccionario geográfico, nos describe San Feliu como una villa de 1.199 vecinos y 5,487 almas que “estuvo antiguamente rodeada de murallas y muy fortificada; consta de 1,141 casas, inclusa la consistorial, distribuidas en 27 calles rectas y espaciosas ; la Mayor, que termina en la grande plaza, así como la que da frente al mar, son buenas; y hay otras dos muy anchas plantadas de árboles, que sirven de paseo, con buen caserío en su centro. Hay administración subalterna de aduanas, de sal y de correos; registro de hipotecas, subdelegado de marina; capitanía del puerto, un hospital de caridad con capilla pública,…”.

Por su parte el censo de 1857, el primero con carácter oficial y moderno, cifraba su población en 6.515 habitantes. Es decir, que a lo largo de siglo y medio el aumento demográfico fue muy reducido.

La villa era un pequeño pueblo marinero, pero había visto decrecer la importancia de la pesca para centrar su actividad en la explotación industrial de unos frondosos bosques de alcornoques que alimentaban la producción de tapones de corcho (Madoz cifra en 42 las fábricas existentes a mediados de siglo XIX ocupando a 500 trabajadores con una producción de 143.995.000 tapones en 1845) y, también, gracias a su astillero en la construcción de barcos mercantes.

Su relevancia, tanto demográfica como económica, era escasa y, además, toda su producción industrial tenía salida al exterior por vía marítima, por ello es lógico que sus comunicaciones terrestres también fueran limitadas.

Desde antiguo eran dos las rutas que salían de Barcelona hacia el norte: una la que por el interior iba siguiendo la antigua calzada romana que unía Cádiz con Roma y otra, la de la Marina, por la costa, desde la Ciudad Condal hasta Palamós, pasando por Mataró, Arenys de Mar, Calella y San Feliu de Guixols. La primera era la más importante, la ruta de postas de Barcelona a Francia por La Junquera.

Respecto al correo, tres cuartos de lo mismo. Poca correspondencia y en su gran mayoría dirigida al interior de Cataluña que inicialmente utilizaba como única comunicación postal de San Feliu con el resto de la península, el itinerario a Gerona por Palamós y La Bisbal. Sólo al finalizar el siglo XVIII el camino de la costa será utilizado para la conducción de la correspondencia con y desde  Barcelona. Por ello la primera vez que vemos reflejada esa conducción postal es en el “Mapa geográfico que se extiende de Madrid al Septentrión de esta península…” de 1790 trazado por Francisco de Yta y Juan V. Xareño..

Cuando Felipe V, a principios del XVIII, incorporó a la corona española todos los correos de la península, la organización postal en Cataluña se configuró con sólo tres Cajas o Cabezas de Partido: Barcelona, Lérida y Tortosa. En su “Descripción general para escribir a todas las ciudades de España”, Blas Alonso de Arce, enumeraba 46 lugares dependientes de la caja de Tortosa y 24 de la de Lérida. Por lo que a “Barcelona y su principado” (sic) se refiere, relacionaba 198 lugares entre los cuales no figuraba San Feliu de Guixols, aunque sí, por ejemplo, Calonge, Palamós, La Bisbal en dirección a Gerona, y Blanes, Malgrat de Mar, Calella, San Pol, Canet, Arenys de Mar, Mataró, Masnou, Badalona y Barceloneta en dirección a Barcelona. Por supuesto no existía organización postal establecida en San Feliu antes del siglo XVIII.

Las comunicaciones postales en 1765

No he encontrado noticias sobre el correo de San Feliu de Guixols hasta los datos que nos aporta la primera relación detallada de las administraciones postales dependientes de la administración principal de Barcelona de 1765 en la obra de Pedro Alonso Rodríguez: “Instrucción para dirigir con seguridad las cartas a todos los pueblos, monasterios, casas solas, hostales, &c. de este Principado de Cataluña, con expresión de los días y horas en que salen las Valijas del Oficio de Correo General de Barcelona y los sujetos a cuyo cargo están de cuenta de su Magestad las Estafetas agregadas”. En esta fecha sólo se habla dos carreras que partían de Barcelona hacia el norte: la carrera de Francia y la de Mataró. La carrera de Barcelona a Mataró únicamente estaba asistida por una la estafeta: Mataró.

La estafeta de Mataró se valía, entonces, de cuatro hijuelas: Calella, Canet, Arenys de Munt y Arenys de Mar. También recogía y repartía las cartas de San Pol de Mar y Pineda de Mar. De Barcelona partían dos correos semanales, los martes y los viernes a mediodía.

El acceso a las rutas postales de las poblaciones costeras situadas más al norte de Pineda de Mar, se efectuaba a través de Girona por la carrera de Francia. En ese momento Girona tenía como administración agregada a Mallorquinas y como hijuelas a su cargo: San Feliu de Guixols, Palamós, La Bisbal, Torroella de Montgrí, Bañolas, Besalú y Bascara.

Por su parte Malgrat, Blanes y Lloret de Mar también se incorporaban a la carrera de Francia, entrando y sacando la correspondencia a través de la estafeta de Hostalrich de la cual dependían;. En el cuadro 1 se resume la estructura postal de los pueblos de esta zona de acuerdo con el ya citado reglamento de Alonso Rodríguez.

Cuadro 1Cuadro 1

 

1830-1850. De Cabanes y Espinalt a la aparición del sello de correos.

A comienzos del siglo XIX mejoran la comunicaciones postales con la incorporación de nuevas rutas postales transversales. En lo que a nuestra zona se refiere la comunicación directa de San Feliu con Barcelona se resuelve al prolongarse la carrera de Barcelona a Mataró, hasta Rosas, aunque se mantenía la posibilidad de ir hasta Gerona y allí dirigirse a Barcelona por la carrera de postas de segunda clase que unía la capital catalana con La Junquera.

El itinerario Barcelona a Francia por La Junquera era un camino de ruedas mientras que el de la Marina sólo permitía viajar sobre ruedas hasta Lloret, convirtiéndose en camino de herradura a partir de ese lugar.

En 1830 se podía viajar de Barcelona a San Feliu de Guixols por la Marina siguiendo el itinerario del cuadro nº 2 según la información que ofrece Francisco Javier de Cabanes en su “Guía General de Correos, Postas y Caminos del reino de España”.

Microsoft Word - 1830. Barcelona a Rosas por la costa.docxCuadro 2

 

La comunicaciones siguen mejorándose y en 1835 Bernardo Espinalt, en la nueva edición de su “Direccion general de cartas para escribir a todas las ciudades, etc.” esta ruta llega hasta la frontera con algunas otras variantes al descrito por Cabanes. Ver fig. 3.

 Microsoft Word - 1835. Barcelona a Portbou.docxCuadro 3

Para estas fechas ya hay abierta una nueva travesía para viajar de San Feliu a Gerona sin necesidad de hacerlo por La Bisbal el camino se acortaba notablemente (7 leguas y tres cuartos) y discurría desde San Feliu por la posada Vall de Aro, Cassá de la Selva, Llambillas y Quart.

También se había abierto un nuevo acceso a Calella que partía de Barcelona paralelo al camino de la Marina al cual se unía en Arenys de Mar, la ruta era: Barcelona, El Clot, San Martí de Provençals, Sana Coloma de Gramanet, San Jeroni de la Murtra, Correría de los Cartujos (Cartuja de Montealegre en Tiana), Can Boquet (Vilassar de Dalt), Orrius, Dosrrius, Alfar, Ermita del Corredor, Collsacreu, Arenys de Munt, Arenys de Vall (de Mar), Canet de Mar, San Pol de Mar y Calella.

Llama la atención que la obra de Espinalt de 1835 no recoja el itinerario de San Feliu a Girona por Palafrugell y La Bisbal (ver mapa).

A la falta de fuentes hay que sumar la dificultad que suponen los errores y lagunas que encontramos en obras como la de Espinalt, lo que nos obliga a asumirlas como sólo como orientaciones, desde luego muy importantes, pero necesitadas de ser confirmadas, o contrastadas con otras fuentes de información.

Ahora comentaremos un documento excepcional que hasta la fecha no ha sido publicado. Se trata de una carta fechada el 30 de agosto de 1830 escrita y firmada por el administrador de correos de San Feliu de Guixols José Costas, dato que figura en la citada obra de Espinalt de 1835.

Es una suerte extraordinaria encontrar  documentos de esta naturaleza que nos aportan datos incontestables, no sólo porque en muchos estudios de historia postal nos veamos obligados a manejar referencias más o menos dudosas, sino que muchas otras veces lo hacemos con deducciones  que sólo ofrecen un cierto porcentaje de certeza.

En principio, simplemente por pura lógica, la información más ajustada a la realidad es la descrita por quien tiene a su cargo el trabajo diario esa actividad.

Reproducimos primero la carta y en el cuadro siguiente la transcripción de su texto manuscrito, aunque reorganizándolo y eliminando los errores ortográficos para facilitar la comprensión del lector.

1830. Carta del administrador Correos de San Feliu de Guíxols

La estructura postal aportada por este administrador seguirá vigente cuando en 1850 se ponga en circulación el sello de franqueo como nos los confirma el Diccionario postal de González Ponce de 1855.

 Microsoft Word - Noticia de las entradas y salidas de los correoCuadro 3

Ahora, traslademos la información a un mapa para contemplar fácilmente con un simple golpe de vista la organización postal vinculada a San Feliu.

1830. Comunicaciones postales de Sant Feliu

 

 

Al norte de Palafrugell las carterías de Torroella de Montgrí, Vergés y La Escala dependían de la estafeta de La Bisbal.

Al oeste las carterías de Cassá de la Selva, Llagostera y Las Mallorquinas correspondían a la administración de correos de Gerona, que a su vez era subalterna de la Principal de Barcelona.

Y, en dirección al sur, hacia Barcelona, la estafeta de Calella dependía de la administración subalterna de Mataró así como las carterías de Caldas de Estruch, Arenys de Mar, Arenys de Munt, San Pol de Mar y Canet de Mar.

Periodicidad y horarios de los correos.

En 1830 San Feliu se comunicaba por medio de dos correos semanales con Gerona y Barcelona. El correo de Barcelona llegaba los miércoles y los sábados a las 7 de la mañana y salía hacia Gerona dos horas más tarde, esto es, a las 9 de la mañana de esos mismos días. En cuanto al procedente de Gerona arribaba los lunes y los jueves a las 7 de la noche y partía hacia Barcelona a las 8 de la mañana del día siguiente, es decir, los martes y los viernes.

En 1843, según el “Manual de entradas y salidas de correos…” ya era tres las expediciones semanales entre San Feliu y Girona. Llegaban los correos a Girona los miércoles, viernes y domingos a las 8 de la mañana y partían hacia La Bisbal y San Feliu a las 12 del mediodía.

Sirvan estos apuntes, en primer lugar, como ayuda al estudioso del correo de San Feliu , después, para señalar lo mucho que falta por desvelar de nuestro pasado, al menos en lo que se refiere a la historia postal.

 

(*)  Nota:
Este trabajo fue escrito a solicitud de la organización de la VIII EXFILCAT para incluir en el nº 68 (julio  2013) de la revista cultural L’ARJAU editada por el Ayuntamiento de San Feliu de Guixols. Quisiera pensar que su exclusión no haya sido debida a haberlo escrito en castellano habida cuenta mis deficientes dotes en la escritura del catalán. Aunque la realidad es que tampoco
me extrañaría que esa hubiera sido la causa pues, en la Cataluña actual, a muchos les parece más importante hablar y escribir en catalán que conocer bien nuestra propia historia.