Buceando..., Fruslerías — 3 de julio de 2014

¿Quo vadis, Filatelia?

por

Reflexiones sobre un manuscrito del Dr. Thebussem

Buceando en la Historia de la Filatelia 050

Publicado en Revista de Filatelia (diciembre 2004)

 

«La crisis se produce cuando
lo viejo no acaba de morir
y cuando lo nuevo
no acaba de nacer.»

Bertolt BRECHT

                       

No cabe duda: estamos viviendo una crisis de la filatelia moderna y, muy especialmente, de las emisiones de sellos actuales.

A nadie se le puede ocultar que, como si se tratara de voraces y despiadados depredadores, las Administraciones Postales, secundadas y, a veces, espoleadas por determinados profesionales dedicados a la comercialización de nuevas emisiones, se han lanzado a explotar el filón del coleccionismo abusando en el número y el valor facial de las novedades filatélicas. Aparecen con tal abundancia, que ha obligado a darse de baja a muchos coleccionistas.

Se trata de una crisis que, aplicando la cita de Bertolt Brecha, la hemos visto aparecer pero no conocemos su final. Sabemos que la filatelia como la hemos conocido está muriendo, pero no acabamos de vislumbrar como ha de ser la nueva filatelia.

«Las quejas son el lenguaje de la derrota.»

Solemos oír los lamentos de muchos profesionales y aficionados en torno a esta realidad. Ciertamente no es el lenguaje del triunfador. El éxito no se halla en medio de los lloros y las quejas, sino en el paso adelante en la construcción de una nueva realidad.

Sumido en estos pensamientos, tropecé con unas cuartillas manuscritas del Dr. Thebussem fechadas en Medina-Sidonia el año 1901. En esos momentos la filatelia en España cumple en torno a los cincuenta años de los primeros “iluminados” empezaran a reunir los sellos de las cartas. Para  referirse a esa forma de coleccionismo y a los que en ella se movían fueron diversos los términos propuestos y utilizados, pero finalmente sería FILATELIA la palabra que acabaría triunfando. De esos años en los que el triunfo del término de filatelia tiene lugar es el testimonio del Dr. Thebussem que se reproduce íntegramente a continuación.

 

 

Texto manuscrito del Dr. Thebussem firmado y fechado el mes de septiembre de 1901 en Medina Sidonia.

Texto manuscrito del Dr. Thebussem firmado y fechado el mes de septiembre de 1901 en Medina Sidonia.

“¡¡¡GRACIAS A DIOS!!!

Por los años de 1854 à 1852, se consideraban en España como delitos el expender, limpiar, revender y remitir de un pueblo à otro sellos de correo después de servidos.

En aquella época no había nacido el vocablo filatelia, que algún tiempo después lanzó al mundo Mr. Herpin, formándolo con dos palabras griegas que equivalen a amor al franqueo.

La voz ha tenido la buena suerte de ser admitida y prohijada en todas las naciones del mundo. España la vio por primera vez el año 1869. El vulgo y la costumbre la han sancionado, y ya no le falta más que la aprobación académica. Para conseguirla acaba de dar un paso de gigante.

El digno e ilustrado Director general de Correos Don Federico Laviña, en su correcta circular del 2 de sept. de 1901, usa la expresión filatelista, perfectamente apropiada para la idea que deseaba explicar. A mi juicio tiene ya la palabra cierta especie de ejecutoria con esta sanción oficial.

Un punto delicado toca también la orden que dejamos citada, o sea el de si los empleados de correos pueden o no dedicarse a formar colecciones, y por correspondencia al cambio, compra y venta de timbres postales. Sobre este particular me abstengo de decir ni una palabra. Pero si advertiré que de la exclusión de dichos funcionarios, se de deduce claramente que aquellas personas que no lo sean, tienen amplia libertad para reunir, comprar, vender y cambiar sellos de correo.

Doble horabuena y doble gratitud de parte de los coleccionistas merece el señor Laviña por su notable circular en la cual, además de anular las tiránicas disposiciones que prohibían el comercio de sellos, admite y sanciona la palabra filatelia. De Dios sea el premio y de los filatelistas la gratitud.

El Doctor Thebussem

Medina Sidonia: Septiembre de 1901″

Posiblemente esta nota la redactara para alguno de sus escritos o notas publicadas en la prensa; lo cierto es que yo no recuerdo haber leído este texto en ninguna publicación. Pero nadie se fíe de esto, que mi memoria es nefasta.

Al igual que la afición a coleccionar sellos surgió de forma espontánea de abajo a arriba, así ocurrió con la palabra filatelia. No se trata de la invención de sabios lingüistas la que dio a luz este término, aunque se atribuya a Mr. Herpin su creación. Tampoco la afición filatélica fue obra de alguien que tuvo la genial idea y la impuso y desarrolló en los demás como si de una moda se tratara a través de instrumentos como la publicidad. Si de eso se hubiera tratado no hubiera tenido la continuidad y desarrollo posterior. La filatelia tiene sus raíces en el sentimiento de propiedad del hombre, que es la causa última de su tendencia innata a coleccionar. Sin esa tendencia del hombre a poseer y, por ende a coleccionar, la filatelia no sería lo que es ni tendría el futuro que tiene. Porque coleccionar no es otra cosa que adquirir la posesión de un conjunto ordenado de elementos u objetos semejantes en algún sentido, o de la misma clase, tan extenso como sea posible.

«Todo lo bueno ya lo han pensado antes otros;
sin embargo, debemos intentar
nuevamente pensar en ello.»

Johann Wolfgang von GOETHE

 Contrariamente a lo que algunos puedan pensar, no hay que mirar siempre al futuro para encontrar lo bueno. Muy por el contrario es en el pasado donde descubrimos el testimonio de los que nos precedieron en el hallazgo del bien.

Es bueno mirar atrás para redescubrir lo que queremos saber y que quizás lo tegamos en nuestro inconsciente distorsionado conceptualmente. Por ello es interesante acudir al diccionario y aclarar conceptos. Eso vamos a hacer con la palabra filatelia.

El Dr. Thebussem entendía, y estaba en lo cierto, que, gracias al Director de Correos, a partir de la circular del 2 de setiembre de 1901 el término “filatelia” “tenía ya cierta especie de ejecutoria con esta sanción oficial”.

Como acontecería, el Dr. Thebussem intuyó que la Real Academia de la Lengua Española acabaría aceptando este vocablo incluyéndolo en su diccionario. Acudamos a él, por tanto, para despejar dudas y lograr tener los conceptos claros:

FILATELIA: “Afición por el estudio y la colección de sellos de correos”

Es importante notar que en la definición no se habla de “sellos” sin más, sino de sellos de correos.

No se trata únicamente de sellos que sirven para franquear las cartas, aunque cierto es que valen para el franqueo,

Tampoco se trata de que los sellos hayan sido impresos “por” Correos o “para” correos.

La redacción es clara: se trata de sellos “de” correos. Alguno podrá pensar que se trata de un matiz poco relevante. No es así. Lo que hace que un sello sea coleccionado y se integre en el mundo de la filatelia  es que sea “de” correos, es decir que su naturaleza sea POSTAL. En otras palabras que la causa, motivo o razón de su emisión sea su uso por correos o que, aunque no fuera esa la razón de su emisión, su uso por correos relevante.

Por eso coleccionamos sellos que jamás circularon (no expendidos, el sello de devolución –Edifil nº 172- etc.)

Por eso coleccionamos sellos emitidos para otros fines como algunos sellos fiscales (los que llamamos fiscales.postales).

Y por esa misma razón, ya desde que aparecieron las primeras emisiones conmemorativas los filatelistas mostraron sus reticencias y protesta por entender que se tergiversaba lo que debía se su objetivo: su uso por correos. Ya entonces comenzaron las protestas y se calificación de especulativas las emisiones de sellos orientadas al mercado filatélico, aunque sólo lo fueran parcialmente,

¿Qué dirían aquellos predecesores nuestros de las emisiones actuales que se venden sólo en el ámbito filatélico, aunque ciertamente se pueda franquear con ellos? ¿Qué dirían al ver que no se encuentran sellos para el franqueo en las estafetas de Correos porque las etiquetas, según nos dice el director de filatelia del Correo Español, son mucho más eficientes? ¿No será más filatélica, desde esa perspectiva, la etiqueta que el sello? No estará Correos convirtiendo el sello en una mera viñeta, un puro cromo al que se le acepta que tenga valor postal?

Son muchos los coleccionistas que piensan así y por esa razón están cerrando sus colecciones en estos años para limitar el coleccionismo a lo emitido en el pasado.

«Las improvisaciones
son mejores cuando se preparan.»

William SHAKESPEARE

Los españoles somos hábiles para adaptarnos a las circunstancias sabiendo improvisar con rapidez y eficacia. Es la cualidad de los listos, pero no de los inteligentes. Como nos quería indicar Shakespeare es más inteligente preparar meditadamente las actuaciones que debemos emprender, antes de que los acontecimientos se nos echen encima.

Cuando los “responsables” de la política de emisiones filatélica dejan de ser responsables para actuar irresponsablemente emitiendo mal (no para el uso postal del sello, sino para explotar el bolsillo del coleccionista). Emitiendo demasiado, para maximizar los ingresos. Emitiendo productos especiales, “pruebas” que no son pruebas porque se trata de emisiones para-filatélicas y otras zarandajas en las que se acaba discutiendo si se trata de sellos, cromos o viñetas. Cuando la iniciativa del sello se deja en manos de empresarios que lo comercializan sin que siquiera lleguen al propio país más que unas migajas que justifique que algo tienen de valor postal por cuanto sirven para el franqueo (véanse casos como Angola, Caimanes, Grenada-Grenadinas, y un ingente etc.). En estos momentos es cuando hay que dar un golpe de timón y plantearse qué es la Filatelia y a donde queremos que vaya nuestra afición. Es mejor eso que esperar a ver que es lo que pasará. Esta última actitud pasiva dejará muchos cadáveres por el camino.

Y, ante todo seamos sinceros con nosotros mismos, no nos engañemos con acciones como la lucha contra las emisiones abusivas emprendidas por la Asociación Mundial para el Desarrollo de la Filatelia (AMDP). Todos sabemos que, en el fondo, se trata de una cortina de humo que únicamente pretende (y sin ningún éxito) atacar los casos extremos, dejando expedito el camino a la gran mayoría de los desatinos que hoy se cometen en la comercialización del sello.